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¿Qué es más importante: tener razón o ser feliz?

La mayor parte de las conversaciones que mantenemos en nuestro día a día tienen que ver con la opinión que tenemos de las cosas que suceden en nuestra vida y en el mundo en general. Es inevitable encontrarnos con opiniones diferentes a las nuestras. El problema surge cuando nos importa más tener razón que llegar a  un acuerdo con el otro para resolver el conflicto. Querer estar siempre en posesión de la verdad supone un consumo excesivo de energía y nos dificulta poder disfrutar de compañía de los demás  ¿Es mejor tener razón cueste lo que cueste o ser feliz?
01/12/2016

La importancia de tener razón

La mayor parte de las personas creemos que podemos conseguir que los demás cambien de opinión si insistimos el tiempo suficiente o argumentamos nuestras opiniones de manera convincente.
Dedicamos gran parte de nuestro tiempo a exponer que  nuestra perspectiva es la correcta y que nuestras interpretaciones de los hechos son justas y, por lo tanto, nuestras acciones adecuadas.
Exponer nuestros puntos de vista, respetando el punto de vista de los demás, puede traernos ventajas, pero también inconvenientes si siempre intentamos  imponer nuestras  opiniones como las únicas posibles descalificando las de los otros.

"No hay nada repartido de modo más equitativo que la razón: todo el mundo está convencido de tener suficiente”  René Descartes


¿Por qué necesitamos imponer nuestras razones y opiniones?

A menudo nos encontramos  con personas que tienen dificultad para escuchar o tener en cuenta nuevas informaciones o diferentes puntos de vista. Cuando algo no encaja con lo que ellos creen lo ignoran o rechazan.  Detrás de estos comportamientos pueden estar alguna de estas razones:
  • Una educación rígida en la que las opiniones e información van siempre en el mismo sentido. Esta educación  crea posturas rígidas e inflexibles. Las personas educadas en ambientes muy estrictos puedes volverse radicales defendiendo estas posturas y no admitiendo otros puntos de vista distintos.
  • Una educación en la que no se han impuesto límites. Las personas educadas en ambientes en los que se les ha consentido siempre todo corren el riesgo de convertirse en  personas caprichosas y autoritarias que siempre quieren tener la última palabra y no admiten que les contradigan.
  • El razonamiento motivado.  Nuestros deseos, miedos y motivaciones cambian la manera en la que percibimos, interpretamos y almacenamos la información. Este proceso que lleva a las personas a confirmar lo que ya creen, ignorando los datos y hechos que lo contradicen. Por ejemplo, la visión de si es justo o no el resultado de un partido de futbol preguntándole a seguidores de equipos contrarios.

¿Cómo podemos superar la necesidad de tener razón siempre?

Tener opiniones,  gustos y preferencias es normal, pero si nos empeñamos en imponerlas siempre sobre las ideas y preferencias de los otros, no sólo nos estaremos perdiendo la oportunidad de abrir nuestra mente, sino que acabaremos apartado a los demás de nuestro lado. 
Pasa superar esta necesidad de tener siempre razón sigue estos consejos:
  • No confundas lo que eres con lo que piensas.  Cuando alguien exponga un punto de vista diferente al tuyo no lo tomes como un ataque a tu persona.
  • Intenta cambiar. Si te das cuenta de que a menudo defiendes tus opiniones con excesiva vehemencia intenta cambiar.  Recuerda que tus opiniones son sólo creencias y que tu perspectiva o visión de la realidad no tiene por qué coincidir exacta y objetivamente con la misma.  Hay tantas maneras de ver la realidad como personas existen en este mundo pues cada persona  "filtra” la realidad que percibe de manera subjetiva  a través de sus esquemas mentales, formados desde la infancia y alimentados  por las experiencias vividas.
  • Recuerda que no siempre existe una única respuesta correcta y que las demás personas creen tan firmemente lo que defienden  como tú. Céntrate en lo que puedes aprender de la opinión de los demás, el objetivo de una creencia no debe ser validarse una y otra vez, sino contrastarse.
  • Sé más receptivo y practica la escucha activa. Escuchar puede llevar a la conclusión de que, a veces, uno se equivoca. Para  escuchar activamente hay que participar en la comunicación, repitiendo lo que se cree haber escuchando, para asegurarse de que se está entendiendo lo que dicen los otros. Este proceso de comprobación ayuda a que  dos personas que no están de acuerdo, puedan apreciar sus respectivos puntos de vista. Se gasta una menor cantidad de tiempo en tratar de entender a la otra persona que en argumentar objeciones y ataques.
  • Abre tu mente y sal de las rutinas establecidas. Salir de estas rutinas nos hará ver la vida de una manera menos limitada y nos hará más fácil disfrutar de ella. Conocer nuevos lugares, ambientes y personas nos enriquecerá y nos hará más abiertos.

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