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Cómo superar el perfeccionismo

En un mundo que nos demanda cada vez más rapidez y eficacia en los resultados, puede parecer que ser perfeccionista es una virtud, pero el exceso de perfeccionismo conlleva más inconvenientes que ventajas para nuestra salud física y mental.
Las personas perfeccionistas suelen ser críticas (consigo mismos y con los demás) y rígidas en su pensamiento, viven con más ansiedad y tienen dificultades para disfrutar de los logros, incluso pueden albergar sentimientos de fracaso pese haber hecho bien las cosas.
19/12/2016

Consecuencias laborales, sociales y personales del perfeccionismo

Consecuencias laborales

 
La presión constante por lograr metas inalcanzables y el fracaso repetido reducen la eficacia y productividad de las personas perfeccionistas. Repasan, además, su trabajo constantemente, lo que hace que su ejecución sea lenta.
Suelen ser rígidos, críticos y exigentes consigo mismos y con los demás, por lo que no suelen delegar ni trabajar bien equipo. 
 

Consecuencias sociales

Para compensar su baja autoestima aparentan ser perfectos ante los demás (no cometer errores, decir lo correcto, actuar de modo apropiado, etc) por lo que viven las interacciones sociales con gran ansiedad y reaccionan muy mal cuando se sienten criticados. Para impedir  que los demás vean sus errores intentan evitar abrirse, por lo que sus relaciones, son, en muchas ocasiones, superficiales e insatisfactorias.
Suelen rígidos de pensamiento y comprensión de la vida. Tienden a exigir a los demás unos estándares tan altos como se exigen a sí mismos, por lo que suelen ser poco tolerantes y muy críticos con los demás.

Consecuencias personales

Los perfeccionistas se fijan metas imposibles de conseguir. Al no alcanzarlas se culpan y se autocritican, disminuyendo su autoestima y aumentando sus niveles de depresión y ansiedad. Viven con una sensación continua de frustración, lo que suele originar ira, que intentan controlar la mayor de parte de las ocasiones, dando lugar a somatizaciones (dolores de espalda y cabeza, bruxismo, etc) y explosiones de rabia.
 

Pautas para controlar el perfeccionismo

  • Darnos cuenta de que el perfeccionismo excesivo es un rasgo que nos perjudica, pues hace que nos planteemos metas inalcanzables y que no estemos nunca satisfechos con logros obtenidos, pues nunca son suficientes, pudiendo llevarnos, incluso, a evitar tareas por miedo a fracasar.
  • Evitar los pensamientos dicotómicos y tratar de tener en cuenta los aspectos intermedios. Entender que no es necesario dar lo mejor de nosotros en todo momento en todo lo que hacemos. Aceptar que tenemos puntos fuertes y débiles. Si, por ejemplo, no se nos da muy bien el deporte, aceptar que es así, no exigirnos un nivel de eficacia del 100%, sino conformarnos con el 50% y divertirnos mientras lo practicamos. Al hacerlo con menos tensión, suele aumentar nuestra satisfacción y ganas de hacerlo mejor.
  • Centrarnos en el proceso (controlable) en lugar de obsesionarnos con el resultado (incontrolable). Por ejemplo, ¿te planteas buscar trabajo o conseguir trabajo? Si aplicamos esta filosofía a todas tus metas evitaremos la frustración, intentaremos alcanzar nuevas metas y disfrutaremos del aprendizaje.
  • Reconocer el derecho a equivocarse. Asumir que la perfección es inalcanzable y que los errores no son buenos ni malos, sino necesarios para aprender y evolucionar. Al cometer un error no debemos lamentarnos ni abandonar las tareas, sino preguntarnos ¿Qué puedo aprender de esto?  o ¿Cómo puedo mejorar la próxima vez para no cometer este error?
  • Establecer metas razonables, realistas, alcanzables y basadas en nuestras propias necesidades y recursos.
  • Aceptar a las situaciones y personas tal y como son en vez de esperar que sean como nosotros queremos.
  • Limitar el tiempo de las tareas rutinarias y el número de opciones a elegir. De esta manera conseguiremos ser más eficientes y optimizar nuestro tiempo.
  • Mejorar y trabajar la autoestima. Al aceptarnos tal y como somos, podemos empezar a  hacer lo mismo con los demás y sus circunstancias.
  • Emplear técnicas de relajación para mejorar la ansiedad
  • Afrontar los temores. La inseguridad que se esconde detrás de la búsqueda de la perfección, puede favorecer que nos preocupemos en exceso y evitemos situaciones. Ante una situación temida debemos plantearnos ¿Qué es lo peor que puede pasar? ¿Realmente es tan horrible?. Después debemos exponernos a lo que tememos (contratiempos, conflictos, cometer errores, recibir críticas, etc) hasta que superemos esa incomodidad inicial y nos sintamos mejor
  • Deshacerse de la rigidez para disfrutar de todas las vivencias 

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