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Cómo salir de nuestra Zona de Confort

Los seres humanos nos sentimos tranquilos cuando nos relacionamos con personas de nuestro entorno y realizamos actividades que nos resultan familiares, aunque éstas sean aburridas, estresantes o desagradables. Es lo que llamamos nuestra Zona de Confort. A corto plazo, mantenernos en nuestra Zona de Confort nos ayuda a mantener esta sensación de calma, pero a largo plazo nos hace infelices, al no permitirnos abrir nuevos horizontes y desarrollarnos personal y profesionalmente.
10/05/2015


Zona de Confort, Zona de Aprendizaje y Zona de Pánico


  • Zona de Confort: es aquella hasta donde alcanza toda nuestra experiencia actual y pasada, el entorno en el que conoces o dominas lo que te rodea, te gusten o no. En ella nos encontramos cómodos. Es donde se encuentran nuestros hábitos, conocimientos, costumbres y aptitudes.
  • Zona de Aprendizaje: zona a la que sales para adquirir nuevos aprendizajes y ampliar tu visión del mundo (esto se consigue aprendiendo idiomas, viajando, conociendo gente nueva, aprendiendo o modificando hábitos,  etc.)
  • Zona de Pánico (o de no experiencia): Zona en la que  vivimos experiencias completamente desconocidas que son las que nos pueden llevar al éxito o al fracaso. Es la zona más determinante, arriesgada y enriquecedora de nuestras vidas. 

¿Por qué debemos salir de nuestra zona de confort?


La zona de confort, es el conjunto de límites que nos impiden avanzar. Cuando superamos estos límites, ampliamos nuestra perspectiva y logramos alcanzar nuevos horizontes: aprender cosas nuevas, ser creativo y lograr nuestros sueños y metas. Las personas que salen de su zona de confort son más productivas, más creativas y manejan mejor los imprevistos.
Existen personas que piensan que al salir de su zona de confort no podrán volver a ella,  tiene miedo a perder lo que tienen. Esto es falso, no perdemos lo que ya tenemos. Al salir, lo que se consigue es ir ampliando, poco a poco, nuestra zona de confort y de aprendizaje. El cambio es desarrollo.

Consejos para salir de nuestra zona de confort


  • Acepta el cambio: haz cosas nuevas, experimenta y ten curiosidad. Intenta hacer algo nuevo cada día o haz lo de siempre de manera diferente (sigue diferentes caminos para ir al trabajo, prueba comidas nuevas, visita lugares, habla con personas distintas, realiza tareas de formas alternativas...) Esto poco a poco te preparará para aceptar el cambio y la novedad.
  • Afronta tus miedos: el miedo es necesario para nuestra supervivencia al alertarnos de posibles peligros. El reto está en distinguir entre aquellos miedos que son justificables y los que no están fundados y sólo nos paralizan. Cuando logras vencer el miedo para hacer realidad un proyecto la satisfacción es enorme. Los resultados pueden ser los esperados o no, pero siempre vamos a obtener un valioso aprendizaje.
  • Cree en ti: ten confianza en quién eres, qué quieres, por qué y para qué lo quieres. No tengas miedo al fracaso, al gestionar tus miedos correctamente crecerá tu autoestima.
  • Empieza: ponte en marcha, no pospongas estas tareas. Elabora una lista que delimite tu zona de confort, identifica las tareas que evitas hacer por miedo, indecisión o desconocimiento. Elige una  y traza un plan para llevarla a cabo.
  • Sé perseverante: Si haces algo nuevo y adaptas ciertas actividades a tu vida que se encuentren fuera de tu zona de confort, éstas pasarán a quedar incluidas, con el  tiempo y la práctica,  en tu zona de confort. Por lo que al parecer, salir de nuestra zona de confort parece un ciclo infinito. Es importante entender, que solo la persistencia nos permitirá expandir nuestra zona de confort, pero cada vez ampliar nuestros límites nos resultará más fácil, cómodo y enriquecedor.
 


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