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Fobia a la oscuridad

La mayoría de los niños tiene miedo a dormir solo en algún momento de su vida, especialmente entre los 3 y los seis años.Este miedo evolutivo, de baja intensidad y frecuencia, suele desaparecer en torno a los nueve años, pero en algunos niños no solo no desaparece sino que se intensifica, llegando a desarrollar una fobia a la oscuridad. La fobia a la oscuridad es una de las más frecuentes en la población infantil. Como cualquier fobia específica, puede interferir de forma significativa en el desarrollo del niño y el funcionamiento familiar
06/10/2014

Miedos evolutivos y fobias

El miedo es una emoción normal y adaptativa que todos experimentamos cuando nos enfrentamos a un peligro real o imaginario. Los niños a lo largo de su desarrollo sufrirán y experimentarán numerosos miedos, que irán apareciendo y despareciendo.

El miedo a la oscuridad tiene un origen filogenético, pues la ausencia de luz suponía una desventaja para nuestros antepasados frente a los depredadores, ya que estos tenían visión nocturna. De este modo, el miedoa la oscuridad es un miedo normal y adaptativo, que suele aparecer en torno a los tres años y desaprece sobre los nueve. Un pequeño porcentaje de la población no supera este miedo y lo convierte en fobia. Aproximadamente un 2% de la población teme a la oscuridad, siendo una de las fobias específicas más frecuentes en la infancia.

Las fobias son más intensas que los miedos, carecen de función adaptativa y repercuten negativamente en el desarrollo del niño y su entorno familiar.

Adquisición y mantenimiento de la fobia a la oscuridad

El miedo a la ocuridad forma parte del desarrollo evolutivo del niño. La sobreprotección paterna hace al niño más vulnerable para desarrollar conductas fóbicas. Cuanto más dependiente sea un niño de sus padres, menos recursos tiene para afrontar las situaciones temidas y más probabilidades de desarrollar una conducta fóbica.

La fobia a la oscuridad puede adquirirse por observación, al ver a otro niño o adulto temeroso ante la falta de luz. También puede aprenderse a través de libros o películas en las que suceden cosas peligrosas o que causan miedo cuando no hay luz. 

La asociación  (condicionamiento) también puede acabar desembocando una fobia. Una experiencia negativa (recibir un susto, tener una pesadilla...) provoca miedo en el niño, que llora o llama a sus padres. Estos acuden a traquilizarlo, encendiendo la luz. De este modo, el niño termina por asociar el miedo que le producen las pesadillas con la falta de luz y la seguridad que aporta la llegada paterna con la luz.

Además, el hecho de tener miedo a la oscuridad aporta beneficios al niño: recibe atenciones y cariño de los padres, retrasa la hora de irse a la cama, permite al niño dormir con sus padres, etc.

Tratamiento de la fobia a la oscuridad

 

Control de estímulos

 

  • El aviso de irse a la cama lo debe dar siempre la misma persona, para que se acabe convirtiendo en un estímulo discriminativo que indica que es la hora de dormir.
  • Seguir siempre la misma rutina para ir a la cama, esto hará que que no se alargue el momento de irse a dormir (por ejemplo: ponerse el pijama, ir al baño, leer un cuento o una actividad relajante durante 15-30 minutos, dar las buenas noches y apagar la luz)
  • Cuidar las condiciones de la habitación de niño, una luz tenue y una temperatura adecuada ayudan a inducir el sueño

 

 

 

Modificación de conducta de los padres

Es muy importante que los padres dejen de premiar las conductas de miedo del niño, para que estas pierdan su valor 
reforzante. Si el niño tiene una pesadilla pueden consolarlo, pero con la luz apagada (para que éste no asocie la luz con 
la tranquilidad paterna). Del mismo modo, si el niño acude a cama de sus padres, estos deben indicarle, con voz tranquila pero firme, que debe volver a su habitación, acompañándolo si es preciso.
En el mismo sentido, los padres deben estar muy atentos a los pequeños avances del niño, y reforzarlo (sonrisas, atenciones y alabanzas) cada vez se enfrente a sus miedos

 

Reestructuración cognitiva

La técnica consiste detectar los pensamientos automáticos negativos que se producen en situaciones que provocan ansiedad o temor y su sustituirlos por creencias o pensamientos más racionales y positivos. Se utilizan ejemplos para que el niño entienda que las situaciones se pueden interpretar de varias maneras, y cada una de ellas generará una emoción diferente.  No podemos cambiar la situación, pero sí la interpretación que hacemos de la misma para que nos dé menos miedo. Por ejemplo, si estando en cama oimos ruidos y creemes que se trata de un ladrón sentiremos miedo; mientras que si pensamos que son nuestros padres acostándose sentiremos tranquilidad.  

 

Respiración profunda

Se le debe enseñar al niño, que cuando nos asustamos la respiración se acelera, mientras que cuando estamos relajados la respiración es lenta y profunda. Para  practicar la respiración, tumbamos al niño en el suelo, colocamos un objeto sobre su barriga y le decimos que intente hacerlo subir y descender con cada respiración.

 

Exposición en vivo

Para hacer una exposición en vivo se debe elaborar una jerarquía, partiendo de las situaciones que menos miedo le dan al niño. Aunque la jerarquía la suele elaborar el psicólogos, con ayuda del niño y de sus padres, la exposición se realiza en casa, que es donde ocurre el problema, por lo que se requiere un papel activo por parte de los padres. Para elaborar una jerarquía se deben seguir los siguientes pasos:

 

  • Conocer con detalle las condiciones en las que duerme el niño
  • Elaborar los items de la jerarquía, partiendo de la situación que menos miedo causa al niño.
  • Repetir cada item de la jerarquía las veces que sea necesario, hasta que el niño consiga permanecer en la situación descrita sin que le cause malestar
  • Con niños pequeños la exposición puede realizarse a través de juegos:buscar tesoros escondidos, sombras chinescas, etc

Se recomienda siempre la presencia de un profesional cualificado para asesorar a los padres sobre la mejor manera de hacer la exposición

 

Exposición en imaginación para las situaciones fóbica

Se puede emplear la imaginación de forma complementaria, o como alternativa en aquellos casos en los que el niño/a se 
niegue a acercarse progresivamente a la situación de oscuridad. Para ello se narran cuentos en los que un personaje 
conocido siente el mismo miedo que él y se va acercando poco a poco hasta superarlo. En niños con escasa imaginación se pueden emplear fotos o vídeos con sitios oscuros.

 

Economía de Fichas

Hacer una economía de fichas suele dar buenos resultados, al motivar al niño para afrontar su miedo. Consiste en entregar una ficha cuando el niño realice la conducta deseada. Estas fichas podrán cambiarse por premios del agrado del niño. Una vez que se ha conseguido reforzar la conducta de afrontamiento del miedo, las fichas deben retirarse de manera gradual.

 

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