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Hábitos saludables

Los hábitos de vida saludables nos ayudan a mejorar la calidad de vida, aumentan nuestra autoestima, mantienen nuestro cerebro activo y previenen enfermedades. A continuación te contamos cómo puedes crear nuevos hábitos.

01/07/2019

 ¿Qué es un hábito?

Un hábito es una acción que, tras repetirse en varias ocasiones, ha pasado a formar parte de nuestro repertorio conductual, realizándose de manera fácil y eficaz gracias a red de conexiones neuronales en nuestro cerebro. Los hábitos se crean para hacer a nuestros cerebros más eficientes. Cuando una actividad se ha convertido en un hábito, el cerebro deja de participar activamente en la decisión de ejecutar esa acción y en la secuencia de pasos para completarla. Es por este motivo que nuestros  cerebros intentar detectar patrones, para convertirlos en hábitos tan pronto como sea posible. Un cerebro eficiente permite ejecutar miles de acciones y funciones vitales en automático,  dejando espacio mental libre para decisiones importantes. Los hábitos pueden ser beneficiosos para nuestra salud física, emocional y social (por ejemplo hacer deporte o lavarnos los dientes) o perjudiciales (como fumar o llevar una vida sedentaria)
Aproximadamente  el 40% de nuestras actividades diarias son hábitos, los cuales definen nuestro estilo de vida hoy, y están construyendo la vida que tendremos en el futuro.

 ¿Por qué debemos cultivar hábitos saludables?

Cultivar buenos hábitos cuesta más de lo que imaginamos porque los malos hábitos no suponen esfuerzo. Incluso nos pueden parecer buenas decisiones, porque cuando los realizamos nos sentimos bien, generan una recompensa en nuestro cerebro a corto plazo, lo que motiva a nuestro cerebro para seguir repitiendo esa acción en el futuro. Piensa por ejemplo, en lo bien que te sienta la "comida basura" . Es por esto que aunque a largo plazo un mal hábito afecte a nuestra salud, nuestro cerebro identifica esas acciones como algo gratificante,  por eso resulta tan difícil escapar de los hábitos poco saludables.
La mejor forma de eliminar hábitos nocivos es substituirlos por otros más beneficiosos. Para ello debemos darnos cuenta de la existencia de un mal hábito que deseamos cambiar, después debemos ser conscientes del momento, lugar  o situación en el que se desencadena ese hábito, y finalmente encontrar una acción que lo sustituya de la mejor manera ( por ejemplo, reemplazar las bebidas azucaradas en las comidas por agua). Los hábitos saludables son inversión en nuestro bienestar a  largo plazo, pero incluirlos en nuestra vida puede parecernos complejo. A continuación te explicamos cómo hacerlo:

Pasos para incorporar hábitos saludables en nuestra rutina

  • Motivación: descubrir por qué queremos adquirir ese hábito y en qué nos beneficia; identificar los motivos, pensar en las  ventajas que obtendríamos si llevásemos a cabo el proceso de cambio
  • Establecimiento de plazos: Tratar de cultivar un hábito por el resto de nuestras vidas puede resultar abrumador pero hay diversas investigaciones que demuestran que son suficientes 21 días para adquirir o romper un hábito. Aunque cada persona es diferente y no existen plazos universales, plantearnos un plazo menor nos ayuda a enfocar nuestros esfuerzos para que esto ocurra. Anímate y empieza
  • Constancia: realizar un seguimiento de nuestros hábitos nos motivará para seguir adelante. Anotar el hábito en 21 días del calendario y realizar una marca por cada día que lo realicemos nos hará ser conscientes del progreso y nos inspirará a continuar.
  • Anticipación: es normal encontrarnos con obstáculos cuando intentamos cultivar un nuevo hábito. La clave está en adelantarnos a los problemas y encontrar soluciones de antemano, de esta forma sabremos qué hacer cuando los obstáculos aparezcan.
  • Evaluación: tras el período inicial de adquisición de 21 día debemos valorar el avance conseguido, si nos alejamos de él tendremos que reevaluar nuestros objetivos y el proceso de adquisición, mientras que si nos acercamos debemos establecer un plan de mantenimiento, en el que repetiremos las conductas que hemos instaurado para que se automaticen y pasen a formar parte de nuestro repertorio sin apenas esfuerzo.
  • Recaídas: Si nos hemos mantenido firmes y hemos realizado las actividades de forma constante, es menos probable que aparezca una recaída . Debemos distinguir entre un pequeño tropiezo  (en el que vuelvan a  aparecer de manera puntual los malos hábitos) y las recaídas (momentos en los que abandonamos el proceso de cambio). En el primer caso debemos retomar el registro de los 21 días y continuar con el proceso. En segundo debemos ser compasivos con nosotros mismos, no  no juzgarnos duramente y emplear esa energía en identificar qué ha fallado:  revisar las motivaciones para el cambio y las estrategias empleadas,  identificar el detonante que pudo provocar la recaída y qué podemos hacer para evitar que vuelva a suceder en el futuro. 
 



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